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“Para mí que lo mataron”, afirmó Sara Garfunkel

1 febrero, 2016 - 11:10 am

Sandra Nisman recibió a la Agencia Judía de Noticias en su departamento del Barrio de Belgrano junto a su madre, Sara Garfunkel, días antes del aniversario de la muerte del fiscal Alberto Nisman. La entrevista a pedido de la familia, no fue fotografiada y en su lugar, optaron por poner la foto del difunto fiscal.

“no se mató, quisiera saber qué pasó y cómo fue todo el armado”, aseguró Sara con convicción de madre; “deseo que no se cierre la causa ni que siga eternamente la carátula como ‘muerte dudosa’, sino saber algún día cómo murió: si lo decidió él, si lo obligaron, qué pasó con mi hermano”, reclamó Sandra.

En esta entrevista íntima ambas revelaron detalles de la historia de la familia y de la personalidad del funcionario, expresaron sus sensaciones, convicciones y opiniones –con bastantes recaudos por temor a represalias-, agradecieron y valoraron el respaldo popular, rechazaron sin ahondar la campaña de desprestigio montada contra quien no puede defenderse y reclamaron el total esclarecimiento de ese tan trágico como sospechoso hecho.

El 18 de enero de 2015, Alberto Nisman fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza en su edificio Torre Boulevard del complejo Torres Le Parc, en el barrio de Puerto Madero, horas antes de presentarse a la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, repartición que lo había citado para interrogarlo sobre los fundamentos de su denuncia. La causa se encuentra caratulada como “muerte dudosa”y se han dado diversas especulaciones de si se trató de un homicidio o un suicidio.

Aquí en audio completo de la entrevista

-¿Cómo vivieron cuando se lo maltrató a Alberto socialmente?

S.N.- Fue muy duro, porque todavía no pudimos procesar la muerte de improviso de Alberto y en ese momento mucho menos. Tras estar procesando todo eso, estar escuchando las cosas que se escuchaban, que eran mentiras y con un claro objetivo. Fue muy duro y además sentíamos que faltaba Alberto, que era el único que se podía defender. Nosotros, más allá de lo personal, del resto de las cosas no estamos al tanto. Hablar así de una persona que no se puede defender, que está muerta, con el dolor de la familia y a flor de piel, fue muy difícil.

-¿A Alberto lo mataron?

>S.G.- Sí.

S.N.- O lo ayudaron a matarse. No sabemos.

S.G.- Para mí que lo mataron. Es muy simple, por varias cosas. Primero, como apareció el arma. Ya con eso está. Por la manera como apareció el arma, ¿si él se mató, cómo apareció el arma de la manera que apareció?.

Además, se refirieron a las irregularidades en la escena del crimen.

-¿Notó que lo que ocurrió en ese departamento fue una cuestión sin control?

>S.G.- Nadie entró al baño hasta que vino la fiscal. Yo estaba ahí sentada y hasta que no vino la fiscal, yo de ahí no me moví. Después sí me levanté, pero nadie entró y encima habían puesto de Gendarmería a un muchacho, porque el capo de Gendarmería me quería sacar de la pieza y yo no me quería ir, entonces puso a un muchacho en la puerta del baño para que yo no entre. Y yo me quedé ahí sentada. No sé por qué lo hice porque nunca me pasó una cosa así y nunca tuve nada que ver con la Justicia. Me quedé ahí. Para qué me quedé, no sé. Cuando vino la fiscal, ahí me levanté.

S.N.- A mí lo que me cuesta entender, no soy psicóloga, es que él, mientras el sábado seguía trabajando, porque consta a través de fotos que él mandó y de llamados que hizo, y además como estaba toda su mesa. Además, tenía papeles de trabajo en la mesa, en su mesita de luz de la pieza, en la mesita ratona del comedor. Había estado trabajando el sábado hasta último momento, pidiéndole el viernes a mi mamá también que le compre comida para el lunes, planificando toda su semana laboral, me cuesta que me entre en la cabeza que de un segundo para el otro, que mientras estaba haciendo todo eso, se preocupe por pedir un arma para instantáneamente matarse. Eso es lo que no me cierra, pensándolo objetivamente. No sé lo que le puede pasar por su cabeza y su situación, pero la verdad es que no me cierran esas dos cosas tan opuestas: estar preocupado por defender su denuncia al día siguiente, por las cosas domésticas del día siguiente y a la vez llamar, pedir un arma y matarse y dejar todo. Eso es lo que a mí no me cierra.

>S.G.- No voy a decir lo que yo pienso porque no quiero tener problemas. Pero de todas formas, hasta las ocho de la noche, él a las ocho le mandó un whatsapp con la foto a Waldo (Wolff) el sábado. Si el viernes a la tarde, cuando yo voy, me dice que le compre comida para el lunes a la mañana, que viene la muchacha, y yo le digo ‘¿querés que te cocine yo hoy?’, me dice no, el lunes viene la muchacha, no tenía pensado hacer nada, sino no me hubiera mandado a mí a comprar. Lo que yo me puse a pensar es qué hubiera pasado si yo me hubiera quedado ahí con él, el fin de semana en su casa.

>S.N.- Nunca te ibas a quedar porque él estaba trabajando ahí.

>S.G.- Uno puede pensar qué hubiera pasado si yo le hubiese dicho que me quedaba ahí todo el fin de semana.

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