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Agustina Petrella: “Las mujeres pasamos a ser presas en las salas de parto”

Screen Shot 2017-07-03 at 5.16.24 PM 3 julio, 2017 - 5:08 pm

Agustina Petrella, la primera mujer en ganar un juicio por violencia obstétrica en nuestro país, dialogó con Mauro Viale en su programa Más que noticias.

Explicó que hace dos años, cuando estaba embarazada de su hija y en fecha de parto presentó un “plan de parto” a la clínica, basado “en la ley de parto respetado, que es una ley vigente desde el año 2004”. Agustina detalló que con esta ley las mujeres, tienen derechos “antes y durante el parto” que los profesionales de la salud tienen que respetar. “Esto viene a cuento de que en los últimos años las mujeres hemos pasado a ser presas dentro de las salas de parto, no tenemos derechos ni voto . Pareciera que todo embarazo es una operación de alto riesgo y yo considero que esto tiene que cambiar. No quería que mi hija naciera en esas condiciones. Para decirlo en criollo, quería que mi hija naciera en paz”, agregó.

Sin embargo, a pesar de haber presentado el pedido por escrito, la clínica, ubicada en el barrio de Palermo, la llamó para decirle “que ellos no hacían parto humanizado, que conocían la ley pero que en esa clínica tenían sus propias reglas y protocolos y me invitaban a ir a otro lugar”. “Yo quedé bastante desconcertada porque estaba en fecha de parto y mi obstetra, a través de mi obra social, sólo atendía ahí, así que no tenía otras opciones y me asusté bastante así que lo primero que hice fue recurrir a mi obstetra, con quién sí había acordado cómo quería que fuera el parto, y me dijo que en la clínica habían entendido mal”.

Pero, más allá de las promesas del obstetra, al momento del parto la clínica no respetó ninguno de sus pedidos. Por lo que decidió denunciar a la neonatóloga, al obstetra, a la obra social y a la clínica. Comentó Agustina que producto de no haber respetado sus pedidos “mi hija fue totalmente maltratada, nació, la separaron de mi casi dos horas, la intervinieron, la pincharon, le pusieron una sonda, la llevaron dos veces a la nursery con otros 20 bebés llorando a los gritos, muertos de frío”.

Luego aseguró que “no hay una saña personal” sino una defensa de derechos. Y agregó: “Lo primero que hice fue hacer una carta muy amable al presiente de la prepaga y a la directora médica de la clínica diciéndoles lo que había pasado, con mucha angustia porque a tres meses de parir no podía salir adelante. Y esperaba unas disculpas, que era lo que necesitaba. No pasó nada de eso y ser burlaron de mi con una respuesta que fue casi otra cachetada diciéndome que yo había aceptado todas sus reglas por internarme voluntariamente en la clínica. Así que después de esto denuncié en la Defensora del Pueblo de la Nación y en el Ministerio de Justicia. Ante la denuncia administrativa, que no tuvo ningún resultado, decidí hacer una demanda civil por daños y perjuicios”

“Hay una ley que defiende que podamos parir en paz y ser dueñas y protagonistas del momento del parto. No hace falta que tengan lastimaduras visibles para poder denunciar la violencia obstétrica”, concluyó.

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