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La carta de un gremialista procesado al periodista Majul

caballosu 13 junio, 2016 - 1:12 am

La Cornisa presentó un informe sobre la intervención del SOMU (Sindicato Obreros Marítimos Unidos). Omar “Caballo” Suárez, el principal implicado y ya procesado en la causa en la que se lo investiga por “obstruir vías navegables” y por formar parte de una supuesta “asociación ilícita” en detrimento del sindicato, le hizo llegar una carta a la producción del programa. Allí se descargó sobre las versiones que se publican en la prensa y consideró que “la andanada de ataques contra mi persona también tiene que ver con la situación política: se produce en medio de una ola de revanchismo contra el gobierno anterior”.

“Después de una larga militancia sindical comprendo que los dirigentes debemos soportar sin quejas un grado bastante alto de crítica —muchas veces injusta—, de difamación y hasta de ataques a través de la Justicia, como parte de las reglas del juego”, comienza. Y achaca al juez que dispuso la intervención en febrero, Rodolfo Canicoba Corral, de haber seleccionado “a su gusto la comisión interventora, en la que incluye una dirigente política de signo hostil”, en referencia a la diputada macrista Gladys González.

Además cita al Sumo Pontífice para pedir que no haya “caza de brujas” ante el cambio de Gobierno: “Todos sabemos que hasta nuestro querido Papa Francisco ha dado signos claros de estar preocupado por estos excesos”. Jorge Bergoglio recibió a Suárez en el Vaticano y que la radio del sindicato lleva el nombre del Papa.

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A continuación la carta completa:

Buenos Aires, 8 de junio de 2016

Atentamente Luis Majul

Tengo el agrado de dirigirme a Ud. con el objeto de solicitarle la lectura de la presente durante su programa del domingo 12 de junio, que de acuerdo con los avances dados a conocer al público contendría un informe sobre mi persona.

Después de una larga militancia sindical comprendo que los dirigentes debemos soportar sin quejas un grado bastante alto de crítica —muchas veces injusta—, de difamación y hasta de ataques a través de la justicia, como parte de las reglas del juego. Pero creo que al público puede interesarle algo de lo que tengo para decir.

La intervención del SOMU es imposible de separar del momento político actual, signado por un cambio en el poder. No tiene precedentes la intervención de un gremio, sin pasar por el Ministerio de Trabajo, por orden de un juez federal que selecciona a su gusto la comisión interventora, en la que incluye una dirigente política de signo hostil y sin ninguna trayectoria en el ámbito del trabajo.

Desde esa comisión interventora, en plena vigencia del secreto del sumario (levantado el 3 de junio) se difundió a mansalva a todos los medios una suerte de informe repleto de falsedades, algunas de ellas ya esclarecidas en la causa. Esto antes de notificar a las partes. Mis abogados han denunciado por escrito esta maniobra ilegal, que puede constituir el delito de violación de secretos.

Mirá también: El doloroso rol que el Papa Francisco cumple en Argentina

La andanada de ataques contra mi persona también tiene que ver con la situación política: se produce en medio de una ola de revanchismo contra el gobierno anterior. No está mal la crítica y el debate y tampoco está mal que el Poder Judicial revise la actuación de un gobierno o de un dirigente. Pero hay que evitar la caza de brujas y la demonización. Todos sabemos que hasta nuestro querido Papa Francisco ha dado signos claros de estar preocupado por estos excesos.

No me llama la atención que se me ataque desde la política, aunque sea a través de vías indirectas, mediáticas o judiciales. Pero me pregunto qué se quiere ganar con demonizarme más allá de cualquier sentido. Un periodista que se desempeña en su programa llegó al punto de “acusarme” de alcohólico. Uno se pregunta qué se le está dando al público al lanzarle un “dato” como ese (que además, anecdóticamente, es falso). Yo creo que esa actitud revela la intención de agraviar gratuitamente, de causar daño de cualquier manera, aunque la afirmación no tenga ningún valor periodístico.

Quiero agregar que repudio cualquier amenaza de la que haya sido objeto una integrante de la comisión interventora del SOMU, cualquiera sea su motivación u origen.

Finalmente, destaco que estoy ejerciendo mi defensa ante la justicia federal, donde he refutado todas y cada una de las acusaciones que se me han formulado, y confío en que así lo entenderá la justicia al momento de pronunciarse en forma definitiva.

Sin otro particular, saludo a Ud. atentamente.

Enrique Omar Suárez

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