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Fariña escribió una carta para Leandro Báez y acusó a Cristina Fernández

0717_farina_leo.jpg_1853027552 27 mayo, 2016 - 10:25 am

El financista arrepentido realizó una reflexión sobre la denuncia del hijo del empresario Lázaro Báez, quien asegura que se acusa a su padre para encubrir a los máximos responsables del entramado del lavado de dinero: la familia Kirchner. Fariña también habló sobre los dos años que estuvo preso.

Aquí, la carta completa publicada por el diario Clarín:

“Lo que más se sufre no es la privación de la libertad en sí misma, sino la lejanía con la familia. Pero para aquellos que estuvimos detenidos sabemos que debemos desprendernos del egoísmo y aprender a considerar que los seres queridos quizás sufran más, estando en libertad, que los propios detenidos.

Partiendo de esta base empieza una carrera para ver cuánto tiempo necesitamos para recapacitar sobre lo que sienten nuestros padres e hijos, y muchas veces, los que recapacitan primero son los que están afuera …

He escuchado de una supuesta estrategia de la familia Báez simulando una ruptura como ardid jurídico. A quienes conocemos a Leandro nos parecería forzada esa teoría. A mi parecer Leandro tomó la impronta al ver que quien siempre protegió y amparó los negocios de su familia hoy es quien prefiere que su padre quede de por vida recluido en una cárcel, para así salvaguardar sus intereses y mantener su falsa ética, devastada por la realidad pero lejos de una cárcel.

A la vista está que Lázaro todavía no entendió que está preso y todo lo que se le viene, no vio que esta perdiendo a su familia y todavía prefiere mantener un falso orgullo de no decir: ME EQUIVOQUÉ. Pero mi pregunta es la siguiente: si cada día que pasa se comprueba un hecho nuevo de lavado, se encuentra un nuevo bien oculto y está detenido sin vistas de una inminente salida, ¿Qué lo frena y qué presión tiene? La respuesta es simple: Lázaro debe estar presionado bajo amenazas a su familia. Pero esto no obsta que el sufrimiento que tiene Leandro por ver a su padre preso supere cualquier presión. Hoy Leandro tomó la posta y se enfrenta a una situación de riesgo muy grande por las represalias que puede sufrir de Cristina y sus ex funcionarios, pero que a su vez empuja a Lázaro, como padre, a amparar a su familia y tomar el aliviante camino de la verdad. Como ya lo he dicho, la mano mágica no va a llegar. Las épocas de negocios fáciles y encubrimientos diversos ya no existen, y lejos de eso, Lázaro se transformó en la más peligrosa amenaza que enfrenta el kirchnerismo.

Lo que queda claro, es que Leandro Baez, presidente y accionista de Austral Agro S. A – empresa muy importante del grupo y que me consta que ha tenido conocimiento de todo en lo que yo he participado– ha reconocido implícitamente que los negocios de su familia responden al mando de el ex presidente Néstor Kirchner y a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Tampoco hay que dejar de lado la manifestación que hace, muy cierta y relevante, sobre una cuestión lógica: él cita en mi declaración el tema del sobreprecio de la obra pública y del adelanto financiero, y se pregunta cómo llegaron esas obras mediante la adjudicación a la empresa de su padre. La respuesta vuelve a ser simple: mediante la complicidad de la ex presidente y sus funcionarios. Y como yo también lo he denunciado, Leandro hace hincapié en el actuar de Ricardo Etchegaray.

Creo que hoy (por ayer) fue un día trascendental en la causa: hoy Leandro dio un gran paso hacia la verdad, y creo que hay que interpretarlo como un pedido de imparcialidad para con el debido proceso de su padre y hermano, pero que a su vez enmascara el gran miedo de que no se llegue a donde se tiene que llegar, a los mayores responsables de estos actos que fueron quienes denotaron el poder y la responsabilidad de manejar Santa Cruz y posteriormente el país en los últimos 12 años. Hoy el sufrimiento de Leandro puede transformarse en el principio del fin de una mentira, es decir, de Cristina y su gobierno. Lo único que falta es que su padre, preso, pueda pensar más allá de cuatro paredes y un techo de chapa, recapacite, se dé cuenta inclusive que su defensa está dirigida a, sutilmente, defender los intereses de Cristina y por sobre todo –dicho mal y pronto en lenguaje carcelario– que el valor de su hijo lo llevó también a ser una boleta caminando por Río Gallegos”

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