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De Vido en la mira: otro escándalo en una obra millonaria

De Vido 1 agosto, 2016 - 6:18 am

Si bien la ex presidenta Cristina Kirchner y su ministro de Planificación, Julio De Vido, prometieron que estaría finalizado a fines de este año, el gasoducto del noreste no funcionará por tiempo indeterminado. Su inauguración es imposible de determinar en un cronograma oficial. Se trata de la construcción más grande del país, planeada para llevar gas desde Bolivia a tres millones y medio de argentinos.

Parte de las seis etapas de la construcción que irán desde Salta a Santa Fe están en plena ejecución. Pero basta con ir a la zona crucial del gasoducto para comprobar que todo el gasto que se está ejecutando más adelante no tiene, por ahora, ningún sentido. Ya el primer caño de la mega-obra, por el que debería iniciarse el traspaso del gas boliviano hacia nuestro país, está inutilizable. El escenario es similar, con diferencias variables, si se recorren los otros 236 kilómetros de la primera etapa de la obra.

Según Clarín, la firma que se adjudicó esa obra por $ 1.280 millones se llama Servicios Vertúa. La firma se fue del lugar aduciendo que tenía problemas de seguridad y hasta denunció sabotajes de lugareños. Antes de abandonar el gasoducto en Salta, Vertúa cobró $ 733 millones: eso incluía adelantos de obra y también trabajos que nunca realizó. Así lo reveló ayer el programa de Jorge Lanata, Periodismo Para Todos.

El dueño de Servicios Vertúa es Raúl Vertúa. Tenía y tiene contactos con De Vido, y con uno de sus principales operadores, José María Olazagasti. Incluso trabaja en sociedad en dos obras más con la constructora JCR, de la familia Relats, socia de la familia Kirchner en un negocio hotelero. JCR es investigada en la causa Hotesur.

Vertúa construye mediante una Unión Transitoria de Empresas otro tramo del gasoducto que pasa por Formosa. Por ahora es en vano: si no logra que el gas circule por sus construcciones que empiezan en la frontera con Bolivia y pasan por Salta, los caños que ahora instalan en Formosa, no sirven para nada. La compañía dejó sus obradores en Salta en diciembre pasado, cuando finalizó la gestión K.

La versión de la compañía es que que las protestas de aborígenes, sabotajes y piquetes de lugareños le hicieron imposible seguir adelante con su trabajo. Una de esas protestas terminó con un manifestante muerto y un policía quemado.

Los $ 733 millones que cobraron llegaron a la empresa antes de que se vaya del lugar. Según el actual Gobierno, Servicios Vertúa reclama ahora $ 539 millones de “días de improductividad” para volver a Salta. Mientras, sus obras inconclusas se van arruinando.

Un dato llamativo. El 11 de diciembre, días después de que la empresa constructora dejara Salta, Raúl Vertúa inauguró el mayor emprendimiento inmobiliario de la Argentina, llamado Villarobles. Se trata de un barrio cerrado de lujo ubicado en Pinamar. Es más grande que Nordelta, por ejemplo. Y fue planeado, y así se venden sus lotes, como un lugar único por su geografía y servicios: cancha de golf, marinas para yates y hasta con una pista para aviones privados.

Mientras tanto, en los dos obradores de Servicios Vertúa en el Gasoducto del Noreste nadie construye nada, y sólo dos personas cuidan materiales de costo millonario.

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