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Otros 885 kilos de pseudoefedrina pasaron sin trabas por la Aduana

rutaefedrina 15 septiembre, 2016 - 6:28 am

Días antes de que se encontrara los 250 kilos de pseudoefedrina en un depósito del aeropuerto de Ezeiza, otros 885 kilos superaron los controles, esto alimenta las sospechas de los investigadores.

Según se cree la respuesta de por qué este cargamento ingresó sin problemas, puede que se encuentre en el agente de transporte aduanero que debió gestionar todos los trámites. Los 885 kilos de pseudoefedrina que sí ingresaron al país lo hicieron a través de cuatro importaciones. Dos se registraron antes y dos después de la fallida operación de la firma Chemo, del empresario Hugo Sigman, según surge de los registros de la AFIP.

Según el diario La Nación la primera importación se registró el 6 de junio de 2011.  Laboratorios Duncan ingresó al país, sin problemas, los primeros 35 kilos. Dos días después, Laboratorios Phoenix completó la importación de otros 400 kilos, sin contratiempos.

El viernes 17 de ese mismo mes, sólo seis días después del freno impuesto a los 250 kilos de pseudoefedrina de Sigman, Laboratorios Casasco tramitó la entrada de otros 150 kilos. Tampoco afrontó turbulencias. Y el jueves 23 fue el turno de la firma Monte Verde SA, que ingresó los 300 kilos restantes, también sin problemas.

Entonces ¿Qué pasó con la operación de Chemo, el sábado 11 de junio? ¿Por qué no superó los controles aduaneros? ¿Acaso el agente de transporte aduanero no le informó a la Sedronar, como impone el artículo 9 del decreto 1095/96? ¿Por qué si los funcionarios sospecharon algún ilícito no lo denunciaron ante la Justicia? Eso es lo que ahora se investiga, con cuatro hipótesis.

Los documentos que acompañaban la pseudoefedrina estaban incompletos o redactados de manera errónea o el agente ATA no informó a la Sedronar, por lo que Aduana detuvo la operación, lo que llevó al equipo de Sigman a desentenderse de la mercadería.

La segunda hipótesis, sin embargo, sí involucra a los aduaneros. ¿Acaso pidieron una coima para destrabar la mercadería? ¿Pidieron demasiado? ¿Tanto, acaso, que a los importadores dejó de resultarles redituable los 250 kilos de pseudoefedrina?

La tercera hipótesis también coloca a los aduaneros en la mira. ¿Trabaron la mercadería con el objetivo de quedarse con ella y filtrarla -al menos en parte- en el mercado negro? Porque esa pseudoefedrina valía US$ 16.250 en el circuito legal, pero podía superar el millón de dólares en el paralelo.

La cuarta hipótesis es la más incómoda de todas, pero también la más improbable. ¿El destino de esos 250 kilos de pseudoefedrina era Comfar, en Paraguay, como consta en los papeles? ¿O era el mercado argentino? Hasta ahora, sin embargo, la documentación disponible no aporta indicios en esa línea.

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