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Lo que se viene

Cristian Castillo 30 noviembre, 2015 - 2:20 pm

Mauricio Macri será el nuevo presidente después de ganar el ballotage por una diferencia menor a la que anticipaban las encuestas. Scioli, el candidato oficialista, remontó los últimos días a partir de presentarse demagógicamente como un candidato “antiajuste”, con planteos que habian estado ausentes de la campaña de octubre, incluso tomando puntos que solo habían señalados por Nicolás Del Caño y el Frente de Izquierda. Esto le permitió captar votos como “mal menor” frente al candidato de Cambiemos. En este sentido buscó repetir lo hecho por Dilma Rousseff en Brasil, que se presentó como la candidata contraria al “ajuste” para comenzar a aplicarlo ni bien llegó al gobierno. Hoy el gobierno del PT implementó un paquete de medidas con un fuerte recorte del gasto público (incluyendo salud, educación y planes sociales) y hay un creciente aumento del desempleo, en el marco de denuncias generalizadas de corrupción a funcionarios políticos y empresarios.

A Scioli no le alcanzó para ganar pero sí para quedar muy cerca y condicionar al ganador, que deberá tomar en cuenta que casi la mitad del electorado lo hizo en su contra.

El gabinete anunciado por Macri está integrado por una importante cantidad de gerentes (los “CEO”) y ex gerentes de multinacionales y por funcionarios políticos más tradicionales, como los ministros que provienen del radicalismo o Patricia Bulrich, apta para cambiar de partido como de camiseta. El Ministerio de Hacienda y Finanzas y los bancos públicos serán encabezados por hombres del mundo financiero, neoliberales todos ellos. Hay también un ministro que proviene del kirchnerismo, como Lino Barañao en Ciencia y Técnica. Llama la atención que los mismos que acusaban al Frente de Izquierda de “funcional a la derecha” por votar en blanco negándose a apoyar a ninguno de los candidatos del ajuste, sean los que ahora le dan un ministro al gobierno derechista.

Más allá de la demagogia electoral, Macri llega al gobierno subido bajo la cobertura de un discurso de “gestión” y “eficiencia”, que cubre de apoliticismo sus posiciones derechistas, y sus apelaciones a “los más capaces”, a la meritocracia y al individualismo. Visto en perspectiva, el kirchnerismo, más allá de la proclamada “batalla cultural”, hizo mucho por favorecer estos mismos valores, empezando por el cinismo de los funcionarios enriquecidos que vivían en countries o Puerto Madero mientras reclamaban representar los intereses populares.

Y siguiendo por la reproducción del discurso de “mano dura” por parte de funcionarios como Sergio Berni o el conjunto del gobierno sciolista en la Provincia de Buenos Aires, cuya principal propaganda fue vanagloriarse de poblar el territorio de policías.

Se vienen tiempos de resistencia para los trabajadores. La clase dominante de este país está decidida a recuperar rentabilidad a costa del bolsillo de los trabajadores. Desde el PTS y el Frente de Izquierda, después de haber obtenido un millón de votos y el resultado más alto a la fórmula presidencial por la izquierda anticapitalista y socialista de 1983 a la fecha, estaremos en las calles acompañando la lucha de los trabajadores y los sectores populares para que esto no suceda.

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