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Llega un cambio de época

Milman 17 noviembre, 2015 - 12:37 pm

Llega un cambio de época. Gane quien gane las elecciones, la Argentina no será igual. Habrá que trabajar fuertemente para cerrar la grieta social y política. En los aspectos políticos estoy convencido de que la cuestión no será tan difícil; reparar el tejido social tardara más.

Tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri, más allá de lo que cada uno representa y de su base de sustentación electoral, son hombres de diálogo y menos confrontativos. La nueva conformación de la Cámara de Diputados obligará a la formación de coaliciones de gobierno tras proyectos consensuados y, de a poco, se irán desterrando las prácticas basadas en la ley del número y la aprobación de proyectos “a libro cerrado”. El ballotage que los argentinos celebráremos por primera vez dotará al nuevo Presidente de una legitimidad potente y la oposición también quedará claramente establecida. Estará en cada uno de nosotros la posibilidad de aprovechar la instancia para terminar con los enconos y reconstruir el entramado social que ha quedado seriamente dañado luego de años de que se alienten divisiones desde el poder.

Tanto el candidato del oficialismo como el que representa a la oposición se verán obligados a descorrer el velo de la mentira oficial, restaurar el pleno funcionamiento del INDEC y asegurar la división de poderes. Lógicamente, si gana Scioli habrá mayor propensión a cubrir con un manto de impunidad a un kirchnerismo que, de todos modos, se batirá en retirada. Si el que triunfa fuera Macri, sería saludable que otorgue plenos poderes a los organismos de control y fiscalización para que el país tenga su “manu pulite”. Esto de ningún modo deberá implicar una “caza de brujas” sino favorecer y jamás entorpecer el accionar de la justicia para que avance, caiga quien caiga, sobre todo hecho de corrupción perpetrado desde el Estado. Al mismo tiempo, si llegara a suceder que el color político de la Capital, de la Provincia de Buenos Aires y el Nacional, fuera el mismo, se augura un futuro -a mediano plazo- de grandes progresos palpables para los bonaerenses. Macri, Vidal y Rodríguez Larreta tendrán la obligación de subsistencia de que eso se note.

El debate presidencial constituye un avance inmenso para nuestra joven democracia. Es de esperar que, como símbolo de madurez, no hayan más especulaciones sobre si se repite o no dentro de cuatro años. Bueno sería que la gente se pregunte qué día es el debate y no si lo habrá.

Llega un período auspicioso. Una transición hacia otro peronismo o hacia cambiemos. Sea como fuere, el cambio, la alternancia es cosa buena. Demos gracias a la democracia por permitir que las cosas cambien en paz y que, con más democracia, se puedan ir reparando sus propios defectos.

Gerardo Milman – Director de AFSCA por la oposición.

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