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Dilema del traspaso

Sergio Spada 5 diciembre, 2015 - 2:52 pm

Todo traspaso nos enfrenta a una situación dilemática, debido a que es el proceso psicológico a través del cual, las personas se adaptan a una nueva situación. Es que estamos signados por los traspasos en nuestra cotidianeidad.

Una mudanza, un matrimonio, el nacimiento de un hijo, un divorcio, un ascenso laboral, son algunos ejemplos de todo lo que nos genera estrés e incertidumbre ante lo que vendrá.

El famoso escritor William Bridges nos ilustra sobre las distintas etapas en una transición. La primera, la llama “soltar”, y está asociada al proceso de resistencia al cambio. Allí, algo muere inicialmente de manera simbólica, y debe ser “duelado” por el sujeto, para poder así, trascenderlo.

La segunda, la llama “neutral”, y corresponde al proceso de exploración y asimilación del cambio. Es esta, la zona más complicada del proceso. Es una zona gris, convulsionada. Aquí, el ser humano, se enfrenta a nuevas características. Estas, al ser desconocidas para él, generan situaciones de angustia, y caos, hasta que logra internalizarlas. Quizás el ejemplo más acabado, sea el de la adolescencia, ese estadio intermedio entre la niñez y la adultez. Todos sabemos lo dificultoso que resulta atravesar ese periodo evolutivo.

La tercera, la llama “nuevo inicio”, y es la etapa de la definición y diseño que se realiza como respuesta al desarrollo del cambio.

Estas etapas, están presentes en todo proceso de transformación. Son inevitables, requieren ser vividas y asimiladas, si se espera gestionar una evolución con cierta efectividad.

La relación con la madurez y el crecimiento, se encuentran en la manera en que enfrento y supero estos traspasos, ya sea a nivel personal o social.

Si tomamos las palabras de Heráclito, quien nos dice que “lo único permanente es el cambio” entenderemos que, los traspasos a lo largo de nuestra existencia, enfrentados con una actitud de superación, desprendimiento, y racionalidad, son parte de nuestra esencia, y es por ello, que no deberíamos vivirlos, bajo ninguna circunstancia, de manera traumática.

 

Sergio Spada.
Licenciado en Psicología.

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