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Carta del Papa: “A la Madre Patria no se la puede vender”

VA35 VATICANO (VATICANO) 19/03/2013.- El papa Francisco saluda a los fieles desde el "papamóvil" a su llegada a la plaza de San Pedro en el Vaticano hoy, martes 19 de marzo de 2013. El papa Francisco llegó hoy a la plaza de San Pedro para recorrerla entre los fieles antes de comenzar la misa solemne de inicio de su pontificado. EFE/ Radek Pietruszka PROHIBIDO SU USO EN POLONIA 8 julio, 2016 - 1:23 pm

El Sumo Pontífice envió una carta al presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, por el bicentenario de la Independencia, informó la agencia Télam.

En el escrito, el Papa expresó que quiere “estar cerca de los que más sufren” en el país, entre los que mencionó a “los enfermos, los que viven en la indigencia, los presos, los que se sienten solos, los que no tienen trabajo y pasan todo tipo de necesidad, los que son o fueron víctimas de la trata, del comercio humano y explotación de personas, los menores víctimas de abuso y tantos jóvenes que sufren el flagelo de la droga”.

“Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: “éste es capaz hasta de vender a la madre”; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender… y tampoco a la Madre Patria”, afirmó convincente Bergoglio.

Para finalizar, el pontífice dijo que “con estos doscientos años de respaldo se nos pide seguir caminando, mirar hacia adelante. Para lograrlo pienso -de manera especial- en los ancianos y en los jóvenes, y siento la necesidad de pedirles ayuda para continuar andando nuestro destino. A los ancianos, los ‘memoriosos’ de la historia, les pido que, sobreponiéndose a esta ‘cultura del descarte’ que mundialmente se nos impone, se animen a soñar. Necesitamos de sus sueños, fuente de inspiración. A los jóvenes les pido que no jubilen su existencia en el quietismo burocrático en el que los arrinconan tantas propuestas carentes de ilusión y heroísmo. Estoy convencido de que nuestra Patria necesita hacer viva la profecía de Joel (cf. Jl 4, 1). Sólo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que -inspirados en esos mismos sueños- corran hacia adelante con la creatividad de la profecía”.

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