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River se quedó con el superclásico en un partido con cinco expulsados

RIBER 24 enero, 2016 - 3:01 am

Boca Juniors perdió esta noche 1-0 un descontrolado Superclásico en el que terminó con ocho futbolistas y River Plate con diez. En un colmado Estadio José María Minella, en Mar del Plata, y en cotejo de ida por la Copa Luis Nofal, el gol lo aportó Leonardo Pisculichi de penal, a los 18 minutos del primer tiempo.

En el xeneize fueron expulsados Jonathan Silva (a los 10 minutos), Gino Peruzzi (66) y Daniel Díaz (78), mientras que por el lado de River, echaron a Jonatan Maidana (79) cuando su adversario tenía apenas ocho jugadores y también a Pisculichi, ya en el banco de suplentes.

Tras la expulsión de Maidana hubo un tumulto que pudo haber desencadenado un escándalo, pero luego el juego se reanudó.

Más allá de las incorrecciones de los protagonistas, fue deficiente el desempeño del árbitro Patricio Loustau.
El partido arrancó con mucha gente en el medio y River sacó provecho para manejar el balón, dado que se prodigaba para lograr una superioridad numérica.

Con todo, Boca tuvo su primera oportunidad a los 4 minutos, porque Carlos Tevez en velocidad ganó espacios, habilitó a Marcelo Meli sobre el carril derecho y el mediocampista tiró un centro, que, luego de un rebote en

A los 10, el cotejo cambió por completo. Boca se quedó disminuido por la expulsión de Silva, quien llegó tarde con pierna levantada para disputar el balón con Gabriel Mercado y lo lesionó en el tobillo derecho.

Boca se rearmó con Peruzzi marcando el lateral izquierdo, Meli de cuatro y el uruguayo Nicolás Lodeiro de volante más retrasado, ya no como enganche.

A los 17, un tiro libre del uruguayo Rodrigo Mora sobre el vertice izquierdo del área grande de Boca rebotó en el brazo derecho que Tevez levantó en la barrera y Loustau cobró penal.

Pisculichi, valiéndose de una excelente ejecución con pierna izquierda, lo transformó en 1-0 para el equipo de Marcelo Gallardo.

Boca en desventuaja era un cúmulo de nervios. Desde lo futbolístico el xeneize demoró en reaccionar y River, con temple, manejó el partido que se le ofrecía favorable.

Así y todo los de  Arruabarrena tuvieron sus situaciones propicias. A los 25, un centro de Meli para la posición de Daniel Osvaldo fue dominado por el delantero con el pecho, pero remató desviado.

En la segunda etapa River fue superior, pero incapaz de rematar a su víctima y tomar una ventaja en el tanteador que le permitiera quedarse más tranquilo.

Pero a partir de la roja para Peruzzi, y especialmente la del Cata Díaz, el Superclásico perdió definitivamente la normalidad. La historia de lo que tendría que haber sido una fiesta, que terminó en escándalo.

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